LA CRÍTICA EN TORNO AL UBRO DE BUEN AMOR:
LOGROS Y PERSPECTIVAS
STEVEN D. KIRBY
Niágara University
Conmemoramos entre 1988 y 1990 varias etapas clave en cuanto a la transmisión
y comprensión del Libro de buen amor. El año pasado fue el cincuentenario de
la obra clásica y fundamental de Félix Lecoy en torno a las fuentes del poeta.1 Este
aflo se celebra el sexto centenario de la copia del MS. G del Buen Amor, que fue
copiado el 23 de julio de 1389.2 El año que viene marcará el segundo centenario de
la primera edición publicada (aunque fragmentariamente) del Libro: la de Tomás
Antonio Sánchez.3 Creo muy oportuno, en el momento presente, examinar lo que se
ha logrado en torno al gran poema y lo que queda por hacer.
La documentación y comprensión del texto es uno de los puntos más fuertes
en torno al Libro. Hay fácil acceso a los tres manuscritos fundamentales gracias
a los magníficos facsímiles en color publicados entre 1974 y 1977.4 Laexistencia
de estos facsímiles facilita el estudio de los MSS al mismo tiempo que ayu-
1. Félix LECOY, Recherches sur le «Libro de buen amor» de Juan Ruiz, Archipréstre de Hila
(1938; rpt. ed. Alan D. Deyermond, Westmead: Gregg International, 1974). Véanse también de Jacques
JOSET las Nuevas investigaciones sobre el «Libro de buen amor» (Madrid, Cátedra, 1988), un
útilísimo y juicioso balance de estudios y homenaje a Lecoy.
2. Arcipreste de HITA, Libro de buen amor, ed. Manuel Criado de Val y Eric W. Naylor, Madrid,
CSIC, 1965, p. 577, cf. p. XVII, núm. 5.
3. Tomás Antonio SÁNCHEZ, ed., Colección de poesías castellanas anteriores al siglo xv, IV,
«Poesías del Arcipreste de Hita», Madrid, Sancha, 1790.
4. Arcipreste de HITA, Libro de buen amor, eds. facs., MS. G, ed. Alonso Zamora Vicente, Madrid,
Real Academia Española, 1974; MS. S, ed. César Real de la Riva, 2 vols., Madrid, Edilán,
1975; MS. T, ed. Criado-Naylor, 3 vols., Madrid, Espasa-Calpe, 1977. Sobre estas tres ediciones,
véase mi estudio «Facsímile Editions of Oíd Spanish Manuscripts: Present Status and Proposed Future
Guidelines», La Coránica, 6 (1977-78), 112-15. El MS. T se ha publicado una vez más en facsímil
(blanco y negro) con posterioridad: Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, Libro de buen amor: según el códice
de Toledo, ed. Francisco Luis Cardona Castro, Barcelona, Editora de Amigos del Círculo del Bibliófilo,
S. A., 1983, que circuló poco.
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da en la conservación de los originales. Sólo es necesario consultar estos últimos
en contados casos de duda. Pero una cosa que conviene que se haga, lo antes
posible, es someter estos códices a una inspección técnica, con la ayuda de
varios métodos recientes de examen de MSS. UN paleógrafo experto debe releer
todas las páginas problemáticas con la ayuda de la luz ultravioleta y de la
lámpara de cuarzo para descubrir todo lo que los manuscritos puedan revelarnos
en su estado actual, y antes de sufrir más deterioros. Otra recomendación urgente
es que se hagan fotografías infrarrojas de todas las páginas que contengan
cambios, correcciones o problemas textuales para poder aclarar lo que decía el
texto primitivo. La aplicación de éstas y otras tecnologías contemporáneas a la
inteligencia textual garantizará que los estudios ulteriores estén basados sobre
la totalidad de los datos conservados por los MSS en la actualidad.5
En cuanto a ediciones del texto con introducciones y notas, cuando aparezca
la de Francisco Rico y Alberto Blecua anunciada en Cátedra, será el momento
de decir «¡basta!» por muchos afios. Sólo desde 1964 acá se han publicado las
ediciones críticas de Chiarini y Corominas, las ediciones paleográficas de Criado/
Naylor (1965 y 1972) y la reimpresión de la clásica de Ducamin (1971), las
buenas ediciones anotadas de Joset, Criado-Naylor, Blecua y Gybbon-Monypenny
y las versiones modernizadas de Salvador Miguel, Jauralde Pou y García
Jáñez, por citar sólo ediciones del texto completo.6 Esta proliferación de versiones
del texto con variaciones mínimas no favorece el estudio del Libro; antes, lo
atasca. Cualquier investigador responsable se siente obligado a consultar un mínimo
de siete u ocho ediciones distintas incluso sobre los puntos menos importantes.
A menos que aparezca un nuevo manuscrito —total o parcial— no conviene
que haya más ediciones nuevas antes de principios del próximo siglo
puesto que tales ediciones no ofrecerían, en las circunstancias actuales, ninguna
novedad de peso. El reciente reto lanzado por Germán Orduna en torno al texto
del Buen Amor no exige la publicación de una nueva edición, sino meramente
una dosis de precaución en cuanto a las ediciones accesibles.7
Tenemos, con las cinco concordancias publicadas hasta la fecha, más que
5. En años recientes se han aplicado algunas de estas técnicas al códice del Cid; véase Poema
de mió Cid, ed. Ian Michael, Madrid, Castalia, 1978, «Introducción». Debe extenderse esto a todos
los códices antiguos y medievales.
6. Arcipreste de HITA, Libro de buen amor, ed. Giorgio Chiarini, Milán-Nápoles, Ricciardi,
1964; ed. Joan Corominas, Madrid, Gredos, 1967; ed. Criado-Naylor, 2.a ed., Madrid, CSIC, 1072;
ed. Jean Ducamin, 1901, rpt. New York, Johnson Reprint Corp., 1971, ed. Jacques Joset, 2 vols viadrid,
Espasa-Calpe, 1974; ed. Criado-Naylor, «Edición crítica y artística», Madrid, Aguilar, )'•'•'6;
ed. Alberto Blecua, Barcelona, Planeta, 1983; ed. G. B. Gybbon-Monypenny, Madrid, Castain,
1988; ed. Nicasio Salvador Miguel, Madrid, Alhambra, 1985; ed. Pablo Jauralde Pou, Tarragona, Tarraco,
1982; ed. María Francisca García Jáñez, Madrid, Mediterráneo, 1987.
7. Germán ORDUNA, «El Libro de buen amor y el libro del Arcipreste», La Coránica, 17 (1988-
89), pp. 1-7. Véase también la versión original «El Libro de buen amor y el íextus receptus», en Studia
Hispánica Medievalia: Actas de las II Jornadas de Literatura Española Medieval, ed. L. Teresa
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suficiente material auxiliar en este sentido.8 Para el lector general y el estudioso
literario la herramienta auxiliar más útil es la concordancia en forma de libro de
los profesores Mignani, DiCesare y Jones. La de Hodapp y Moseley debe manejarse
con cuidado, ya que presenta la concordancia de texto demasiado subjetivo
de Corominas. Realmente es mejor no emplearla para nada, como no sea para
comprobar las eminentemente discutibles intervenciones textuales del erudito
catalán. El glosario mecánico en forma de libro de Criado-Naylor-Antezana y
las Ruiziana de Mignani-DiCesare y la Concordancia de Antenaza (éstas dos
últimas en microfilmes) se prestan mejor a la localización y comprobación de
formas paleográficas y lingüísticas en los textos básicos. Con la ayuda prestada
por estas diversas concordancias se facilita lo que es una de las necesidades más
fundamentales y perentorias del Buen Amor: un estudio léxico y lingüístico hecho
de acuerdo con los métodos y perspectivas actuales.
Es verdad que existen dos glosarios o vocabularios publicados (y uno más
inédito en forma de tesis doctoral), pero los tres datan de la década de los años
veinta y los tres, aunque útiles, revelan fundamentales defectos de método, de
interpretación y de documentación.9 Conviene que de los tres glosarios existentes
se haga uno nuevo, refundido, por así decirlo, con incorporación de los datos
proporcionados por el Tentative Dictionary of Medieval Spanish, las dos versiones
del Diccionario crítico etimológico de Corominas, el léxico alfonsino en
microfilmes publicado por la Híspante Seminary Wisconsiniano, el poco satisfactorio
Diccionario del español medieval de Martín Alonso, y demás fuentes
léxicos hoy accesibles.10 La coexistencia de buenas concordancias y de un glosario
actualizado permitiría a un buen lingüista prestar un excelente servicio a
Valdivieso y Jorge H. Valdivieso, Buenos Aires, Universidad Católica Argentina/Editorial Ergon,
1988), pp. 81-88.
8. Arcipreste de HITA, Libro de buen amor: glosario de la edición crítica, ed. Criado-Naylor y
Jorge García Antezana, Barcelona, S.E.R.E.S.A., 1972; Marión F. HODAPP y William W. MOSELEY,
A Concordance to the «libro de buen amor» ofJuan Ruiz, 2 vols., Ann Arbor, Xerox Univ. Microfilms,
1976; Rigo MIGNANI, Mario A. DICESARE y George F. JONES, A Concordance to Juan Ruiz:
«Libro de buen amor», Albany, SUNY Press, 1977; MIGNANI-DICESARE, Ruiziana: Research Materials
for the Study of «Libro de buen amor», Albany, SUNY Press, 1977; Jorge García ANTEZANA,
Libro de buen amor: concordancia completa de los códices de Salamanca, Toledo y Gayoso, Toronto,
Univ. of Toronto Press, 1981.
9. José María AGUADO, Glosario sobre Juan Ruiz, Madrid, Espasa-Calpe, 1929; Henry B. Ri-
CHARDSON, An Elymological Vocabulary lo the Libro de buen amor, New Haven, Yale Univ. Press,
1930; John William BARKER, «El Libro de buen amor of Juan Ruiz: a Glossary and Translation», tesis
doctoral, Univ. de Cambridge, 1923.
10. R. S. BOGGS, el al., Tentative Dictionary of Medieval Spanish, 2 vols., Chapel HUÍ, Univ. of
North Carolina Press, 1946; Joan COROMINAS, Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana,
4 vols., Madrid, Gredos, 1954; COROMINAS y José Antonio PASCUAL, Diccionario crítico etimológico
castellano e hispánico, 5 vols. (de 6), Madrid, Gredos, 1980- ; John Nrm y Lloyd KASTEN,
Concordances and Texis of the Royal Scriptorium Manuscrípls of Alfonso X el Sabio, Madison,
243
los estudiosos de Juan Ruiz con la preparación de una gramática, sintaxis y estudio
lingüístico global del Arcipreste. El que publicó en 1929 Aguado no satisface
—ni de lejos— las necesidades actuales. ¡Ojalá que hubiera un Lapesa joven
dispuesto a acometer esta empresa tan perentoria! Con todo lo anterior, se
da por terminada la fase de MSS, texto y lenguaje.
Para el crítico literario no hay nada tan útil como una bibliografía completísima
y una historia de la crítica en torno a la obra que estudia. No obstante muchas
tentativas loables, bibliografías parciales dispersas y una provisional historia
de la crítica ruiciana en forma de tesis inédita de hace veinte años, no hay ni
lo uno ni lo otro para los investigadores del Buen Amor. Concretamente lo que
necesitamos es algo comparable al excelente Panorama crítico del Poema del
Cid que publicó en 1982 el profesor López Estrada.11 Sería de desear que el propio
López Estrada se encargara de coronar su labor investigativa con esta obra
de síntesis.
Lo que el panorama crítico sobre el Libro de buen amor revelará es que la
abundantísima bibliografía ruiciana tiene bastantes huecos y que hasta las partes
mejor estudiadas adolecen de ciertos defectos o deficiencias. Uno de los huecos
más sensibles es la falta, a pesar de tantos estudios textuales parciales, de un estudio
global de la transmisión del texto del LBA. A pesar de excelentes afirmaciones
ocasionales al respecto en su magnífico Manual de crítica textual,12 Alberto
Blecua no nos ha dado todavía el estudio completo, paralelo al suyo sobre
Don Juan Manuel, que anunció en 1983.14 Esperemos que se dedique a sacarlo a
luz una vez terminada la edición, junto con Rico que Cátedra tiene en prensa
desde hace varios meses. Y a pesar de su merecida categoría de obra clásica, el
libro de Lecoy necesita ser complementado con otro dedicado a explorar zonas
apenas o nada estudiadas por el investigador francés. Por ejemplo, es importante
estudiar globalmente la huella del derecho y del pensamiento jurídico en el
Libro, tanto del derecho civil y español como del canónico y latino (cuya presencia
en el Libro ha sido proclamada en años recientes por Kelly y Monypenny
15). Los argumentos de Kelly y Monypenny distan mucho de ser definitivos pero
la cuestión bien merece estar dilucidada objetivamente. También la cuestión de
influencias misceláneas de fuentes vernáculas merece un estudio más completo
que el de Lecoy.
H.S.M.S., 1978; Martín ALONSO, Diccionario medieval español, 2 vols., Salamanca, Univ. de Salamanca,
1986.
11. Francisco LÓPEZ ESTRADA, Panorama crítico del «Poema del Cid», Madrid, Castalia, 1982.
12. Alberto BLECUA, Manual de crítica textual, Madrid, Castalia, 1983.
13. Alberto BLECUA, La transmisión textual de El Conde Lucanor, Barcelona, Bellaterra, 1980.
14. En su edición del Libro de buen amor, Barcelona, Planeta, 1983, p. XIV, n. 4.
15. Henry ANSGAR KELLY, Canon Law and the Archpriest of Hita, Binghamton, M.R.T.S.,
1984; passim, y la ed. de Monypenny, citada arriba en la n. 6.
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Otro punto de interés es un estudio moderno del impacto y de la huella de
Juan Ruiz en años posteriores al Buen Amor. Los estudios parciales de Moffatt
y de Deyermond son útiles,16 pero necesitan ampliarse con nuevas perspectivas.
También alguien debería hacer un estudio monográfico del término buen amor,
antes y después del Arcipreste, en latín y en romance (ampliando lo que han
descubierto Dutton y Joset, por ejemplo17), para poder aclarar con precisión los
varios alcances del término. Conviene indagar la posibilidad de una reorientación
del mismo a consecuencia del éxito del poema del Arcipreste.
Otra necesidad urgente es un estudio sistemático del impacto del folklore
(en sentido amplio) en el Libro.1* Esta cuestión se enlaza inextricablemente con
la inspiración y la circulación del Libro, así como proporcionará datos importantes
sobre el público al cual el Arcipreste destinaba su obra.19 En cuanto al
público de Juan Ruiz, se ha dicho que consistía en monjas, sacerdotes, el pueblo
mixto de la plaza pública, celebrantes del carnaval o peregrinos, entre otras propuestas.
20 Tiene que haber una manera de resolver esta cuestión. El único estudio
publicado sobre elementos eclesiásticos en el Buen Amor tiene numerosos
defectos fundamentales.21
La cuestión del público está enlazada fundamentalmente con la de la estructura
de la obra. En años recientes han aparecido tres tentativas más o menos
«estructuralistas» de explicación de la estructura poética del libro del Arcipreste.
22 Ninguno de los tres libros se ha establecido como guía segura en este terre-
16. L. G. MOFFATT, «The Evidence of Early Mentions of the Archpriest of Hita or of his
Work», MLN, 75 (1960), 33-44; A. D. DEYERMOND, «Early Allusion to the Libro de buen amor: A
Postscript to Moffatt», MLN, 88 (1973), pp. 317-21.
17. Brian DUTTON, «.Buen Amor: its Meaning and Uses in Sotne Medieval Texts», en 'Libro de
buen amor» Síudies, ed. G. B. Gybbon-Monypenny, Londres, Támesis, 1970, pp. 95-121; Jacques JOSET,
«Buen Amor en las literaturas posteriores a Juan Ruiz», en Estudios ofrecidos a Emilio Atareos
Llorach, II, Oviedo, Univ. de Oviedo, 1978, pp. 355-71.
18. Uno de los poquísimos estudios útiles en este sentido es el de Jacques JOSET, «Amor loco,
amor lobo: irradiación de un dato folklórico en la pelea del Arcipreste contra Don Amor», en Literatura
y folklore: problemas de intertextualidad, ed. J. L. Alonso Hernández, Salamanca, Univ. de Salamanca,
1983, pp. 191-98.
1? Un estudio reciente es el de J. N. H. LAWRENCE, «The Audience of the Libro de buen amor»,
Comparative Literature, 36 (1984), pp. 220-37.
20. Jorge GUZMÁN, Una constante didáctico-moral del «Libro de buen amor», 2.* ed., Santiago,
E.D.E.H., 1980, pp. 115-43; Jesús MENENDEZ PELAEZ, El Libro de buen amor: ¿ficción literaria o reflejo
de una realidad?, Gijón, Noega, 1980, pp. 50-52; Ramón MENENDEZ PIDAL, Poesía juglaresca,
6.' ed., Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1957, pp. 202-14; Steven D. KKBY, «Juan Ruiz's Serranas:
the Archpriest-Pilgrim and Medieval Wild Women», en Hispanic Studies in Honor of Alan
D. Deyermond: A North-American Tribute, ed., John S. Miletich, Madison, H.S.M.S., 1986, pp. 151-
69, esp.pp. 151, 163.
21. Julián L. BUENO, La sotana de Juan Ruiz: elementos eclesiásticos en el «Libro de buen
amor», York, S. C , Spanish Literature Publications, 1983.
22. Vittorio MARMO, Dalle fonti alie forme: studi sul «Libro de buen amor», Ñapóles, Liguori,
1983; Monique de LOPE, Traditions populaires el textualité dans le «Libro de buen amor», Montpe-
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no y falta, a mi juicio, un elemento primordial. A pesar de ocasionales llamadas
de atención, nadie se ha dedicado a lo que yo consideraría una empresa fructífera:
investigar el posible empleo del entrelazamiento medieval como elemento
estructuralizador de la obra del Arcipreste. La presentación de una línea narrativa,
varias veces interrumpida por digresiones y luego reanudada, se parece mucho
al modo de entrelazamiento usado en libros de caballerías. Hace falta un estudio
concienzudo de esta posibilidad para poder determinar de una vez cuál es
el principio estructuralizador del Libro. La solución de este problema traería
consigo la resolución final del debate en torno al islamismo, judaismo, mudejarismo,
u occidentalismo del Buen Amor. Cada nuevo estudio parece rebajar más
y más el presunto semitismo del Libro señalado por muchos críticos. Si se llegara
a comprobar el uso de un principio estructural occidental, esto tendría el
efecto de imponer silencio a los que buscan modelos orientales para un libro netamente
occidental.
El posible fondo de inspiración iconográfica del Libro de buen amor se vio
favorecido por la publicación de la edición de Criado y Naylor con ilustraciones
tomadas de fuentes medievales.23 Pero dicha edición no fue más que provisional
en este sentido. Conviene que algún experto en MSS y en iconografía medieval
investigue los fondos españoles de manera sistemática para buscar no sólo ilustraciones
útiles para alguna edición lujosamente ilustrada, como una Biblia hermosa
que recuerdo,24 sino también para explicar diversos elementos posiblemente
tomados de fuentes iconográficas e incorporados a manera de ekphrasis
en el texto. Aquí pienso no sólo en el evidentísimo pasaje de la tienda de Amor,
calcado, se cree, del Libro de Alexandre, sino en pasajes descriptivos de fuerte
contenido visual, como la cuarta serrana, la autodescripción del propio Arcipreste,
el cuento de Pitas Payas, Doña Endrina, y la recepción de Don Amor,
por ejemplo. Las inspiraciones de tales pasajes «visuales» bien podrían encontrarse
no sólo en códices, sino en pinturas o esculturas de iglesias, como los famosos
alfarjes del claustro de Silos por ejemplo. Sospecho que queda aún bastante
por descubrir en este sentido.
A una distancia de casi un siglo del clásico estudio de Menéndez Pelayo sobre
el Arcipreste,25 todavía quedan aspectos desatendidos en la paulatina (y, con
probabilidad, inconsciente) realización del ambicioso programa editorial recollier,
CERS, 1984; Marina S. BROWNLEE, The Status of the Reading Subject in the «Libro de buen
amor», Chapel Hill, Univ. of North Carolina Press, 1985.
23. Véase la «edición crítica y artística» de Criado y Naylor, Madrid, Aguilar, 1976.
24. Sagrada Biblia, ed. Nácar-Colunga, láminas en color de códices españoles, Madrid, Editorial
Católica, 1969.
25. Marcelino MENÉNDEZ PELAYO, «Juan Ruiz, Arcipreste de Hita», en su Antología de poetas
líricos castellanos, ed. Enrique Sánchez Reyes, I, Santander, C.S.I.C., 1944, pp. 257-314, esp. pp.
261-62.
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mendado por Don Marcelino para el Libro de buen amor. Aún no ha aparecido
el ilustrador/arqueólogo que el gran crítico deseaba que ilustrara el poeta arciprestal.
Y, como ya queda dicho, no tenemos la gramática ruiciana que tanta
falta nos hace. Pero es muy alentador saber que al llegar a finales del siglo, en
el año 2000 habremos realizado mucho y los progresos desde 1892 habrán sido
notables. Ahora, con un poco de sentido común y un espíritu de amplia colaboración
histórica, será posible emprender un camino productivo de resultados
muy positivos. Tenemos casi todos los medios necesarios. Con la voluntad de
nuestra parte, se verán en el próximo medio siglo unos logros realmente revolucionarios.
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